
Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Joel 2:24-26
Desde los tiempos antiguos estos animales han sido conocidos como causantes de grandes daños dentro de las cosechas, podemos recordar casos bíblicos como cuando el pueblo de Israel es liberado de Egipto en Éxodo 10:1-15 y como Dios utiliza la plaga de langostas para arrasar con las cosechas que se tenían en este pueblo que había esclavizado por largo tiempo a los Judíos, también recordamos en Deuteronomio 28:38 como se menciona que se sacarían muchas semillas al campo para ser sembradas, pero se recogería poco porque la langosta consumiría la cosecha.
El pueblo de Israel había pasado por grandes destrucciones dentro de su historia las cuales los habían llevado a hambres y constante dolor dentro de su historia tal como se menciona en Joel 1:4 “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.”, el pueblo había sufrido una situación en la cual Dios había permitido que pasaran por todo esto al grado de no les quedase nada.
Pero después de esto Dios declara esta palabra profética de restauración en la que da la promesa de que vendría una abundancia en la cual serian bendecidos como pueblo y nunca más serian avergonzados por medio de la necesidad.
Dios permitió que el pueblo de Israel fuera atacado y destrozado por la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, pero el único fin que tenía al hacer esto era que el pueblo comprendiera que en Dios está completo y que su corazón tiene que estar situado en la persona de Jesucristo.
De igual manera en ocasiones Dios permitirá en nuestras vidas que seamos atacados por situaciones difíciles en las cuales pasemos por una gran aflicción, pero el propósito de Dios nunca será destruirnos, sino mostrarnos que en él estamos completos teniendo un más excelente y eterno peso de gloria por medio de su presencia la cual ahora habita dentro de nuestras vidas.
Él puede permitir que tu vida se atribulada, pero no afligida, que nos encontremos en apuros pero no desesperados, perseguidos más no desamparados, derribados pero no destruidos. Y ahora Dios promete que el traerá bendición a tu vida y que toda tu aflicción será transformada en baile, tu deshonra será convertida en honra y nunca más se dirá de ti algo malo, porque no serás avergonzado dentro de tu vida, ya que el te exaltara.
VOSOTROS TAMBIÉN, HIJOS DE SION, ALEGRAOS Y GOZAOS EN JEHOVÁ VUESTRO DIOS; PORQUE OS HA DADO LA PRIMERA LLUVIA A SU TIEMPO, Y HARÁ DESCENDER SOBRE VOSOTROS LLUVIA TEMPRANA Y TARDÍA COMO AL PRINCIPIO. JOEL 2:23













