sábado, 22 de mayo de 2010

El líder imperfecto

En estos últimos días me he topado con muchos libros que hablan acerca de como alcanzar el liderazgo perfecto, mencionando aquellas cosas que el líder perfecto debe de tener para alcanzar el "éxito", pero en pocas ocasiones se habla de los líderes imperfectos, tal como lo soy yo o todos los que hemos sido llamados a servir en algo dentro del reino de Dios.

Ya sea que funjas una función como pastor, líder de jóvenes, ministro de alabanza, ujier o cualquier otra cosa, creo que Dios nos llamo a pesar de nuestra imperfección, para de esta manera poder ser instrumentos de honra para Él.

Hace algunos años que tengo el honor de apoyar en diferentes áreas dentro de lo que hoy en día denominaríamos el "ministerio cristiano", al iniciar sirviendo me daba cuenta de mi incapacidad para hacer las cosas, de como no estaba preparado para esto y de hecho en muchas ocasiones me negué a participar en cualquier área, escurriéndome con la típica frase: "hay otros más capacitados que yo, dile a ellos".

Conforme paso el tiempo sin darme cuenta empece a pensar que yo tenia la capacidad para desempeñar las funciones que realizaba y esto me llevo a tener un ego y un orgullo muy fuerte dentro de mi vida, ya que yo creía que era como dirían en México: "la ultima coca-cola en el desierto".

Sin duda alguna era una grabe equivocación la que cometía al pensar esto, ya que mi propio ego y orgullo me llevo a cometer muchos errores sin reconocer en ningún momento que eran fallas que había tenido, sino que simplemente buscaba la manera de justificarme a mi mismo.

Después de un tiempo comprendí por medio de diferentes situaciones que no era el más capacitado para hacer las cosas, y me sentí tal como al principio sin capacidad para realizar la obra de Dios.

En 1Corintios 1:25-29 se menciona lo siguiente:


Pues la locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana.
Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse.

Sin duda alguna cada día me convenzo más que Dios no busca líderes perfectos, ya que en la imperfección él se manifiesta. Si nosotros fuéremos las mejores personas y sin errores no tendríamos necesidad de Dios, pero como somos imperfectos y fallamos constantemente, nos damos cuenta que requerimos de su gracia y dirección para nuestras vidas y la obra a la cual él nos ha llamado, de esta manera se cumplirá su propósito de que nadie pueda jactarse de esto.

No estoy tratando de decir que no busquemos prepararnos y hacer las cosas de la mejor manera posible, sino todo lo contrario (es más yo animo a líderes juveniles a prepararse para realizar este llamado), debemos buscar utilizar aquella capacidad que Dios nos ha dado para hacer su obra, pero siempre dándonos cuenta que no es nuestra capacidad, sino que es Dios obrando atravez de nosotros.

Si reconocemos que no somos nosotros, sino que es Dios quien hace la obra, nos daremos cuenta que nuestra gloria esta en Dios y se cumplira lo que dice 1 Corintios 1:31 :

«Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe en el Señor.»


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