viernes, 6 de agosto de 2010

Un poco de mi filosofía personal.

Hay una gran cantidad de creencias que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida, estas creencias regularmente forman un sistema que determina lo que somos, aquellas cosas que pensamos, como actuamos e incluso lo que pretendemos alcanzar dentro de nuestras vidas.

Sin lugar a dudas este “sistema de creencias” ha sido forjado por diferentes situaciones como lo son nuestra enseñanza, nuestra familia, nuestros amigos, la iglesia en la que nos congregamos y un sin fin de cosas que van dejando pequeñas filosofías dentro de nuestra cabeza que en ocasiones pudieran ser correctas y en otras tantas incorrectas, lo importante es que aprendamos a identificar aquellas cosas que conforman este sistema para así entrar en la realidad de lo que pretendemos dentro de nosotros mismos.

He de confesar que al intentar examinar aquellas cosas que han conformado mi “sistema de creencias” me he encontrado con muchas cosas que creía, que no eran correctas y después de un tiempo al enfrentarme con la verdad tuve que tomar una decisión, seguir con mi sistema de creencias corrupto o transformar mi forma de pensar por medio de la renovación de mi entendimiento.

Es precisamente de lo que nos habla Romanos 12:2 cuando dice:

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Cuando escuchamos este pasaje normalmente pensamos que la clave está en el no amoldarnos al mundo, evitando parecernos a aquellos que no son creyentes, vistiendo de una manera diferente, comportándonos de una forma adecuada, no andando en “malos caminos” y un sinfín de cosas que solo reflejan algo externo, pero en pocas ocasiones logran reflejar lo que verdaderamente somos dentro de nosotros mismos, es decir en este “sistema de creencias” del que hablábamos inicialmente.

Lo más importante de este versículo no es la primera parte, sino más bien la segunda, en la cual nos exhorta a transformarnos mediante la renovación de nuestro entendimiento, es decir, descubrir aquellas cosas que creemos que han estado formadas por filosofías humanas o creencias corruptas y cambiarlas por una filosofía de reino, en otras palabras por lo que verdaderamente Dios dice, alcanzando por medio de esto comprobar verdaderamente cual es la buena voluntad de Dios agradable y perfecta para nuestras vidas.

Pero creo que otro punto clave es lo que menciona el versículo 3 de este mismo pasaje:

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

Dentro de mi vida llego un momento en el que caí en lo contrario a lo que dice este versículo, llegue a tener un más alto concepto del que debía tener dentro de mi vida, pensando que alcanzaría “grandes” cosas para Dios debido a que tenía mucha capacidad, pero llego el momento en el cual me enfrente a la realidad de que realmente estaba lejos de ser lo que pensaba y en ese momento empecé a ver las cosas diferentes, de pretender alcanzar los lugares de reconocimiento , empecé a buscar los lugares de servicio, de tratar de ser quien tiene la razón, empecé a ser quien escucha y aprende de los demás, etc.

Creo que esto es lo que como líderes siempre debemos buscar, dejar de lado lo que nosotros mismos somos para dar lugar a lo que Dios quiere hacer con nuestras vidas, transformándonos por medio de renovar nuestro entendimiento al entendimiento de Dios, ya que Él no está buscando personas que quieran alcanzar sus propios caminos a su modo, sino que él busca quien esté dispuesto a humillarse para ser conformado a la imagen del Cordero.

Yo solo te dejo estas preguntas para que las reflexiones ¿Dentro de tu vida que es lo que te mueve, tu propio deseo o cumplir el deseo de Dios?, ¿Qué esperas recibir de los demás, el reconocimiento de los hombres en público o el reconocimiento de Dios en la intimidad? Y por ultimo ¿Estás dispuesto a dejar tu propia opinión por adquirir la opinión del maestro?

Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. Rom 12:16

1 comentario:

ivonne dijo...

hola marcos me agrado leer estas lineas sin duda Dios siempre nos hace reflexionar y retomar el buen camino hacie el , a veces es dificil aceptar que no tenemos la razon e incluso amoldarnos a el pero es cuando te das por vencido a tus propias fuerzas y decides entregarte por completo a el con sinceridad cuando el comienza a hacer lo cambios que jamas hara nada sin antes le demos la batuta para que el haga la obra, me hizo reflexionar mucho este mensaje gracias a Dios por que te permite escribir estas lineas y compartirlas .

Bendiciones.