viernes, 16 de julio de 2010

La ley suprema.

No he de negar que siempre he quedado admirado de las leyes en México ya que muchas de ellas se basan en preceptos que sin darse cuenta quienes las crearon, son bíblicos, tal es el caso que de la ley que establece que la constitución, como cualquier otra norma jurídica, deroga a las anteriores, de igual o inferior rango, si estas se oponen directamente a la Constitución.

En un sentido espiritual sucede algo similar, la biblia nos exhorta a sujetarnos a nuestras autoridades, pero si esta se opone a la ley suprema, es decir; la palabra de Dios, se debe de ignorar dicha autoridad.

Hoy en día hay una gran cantidad de 'líderes cristianos' que proclaman todo lo contrario a esta verdad, diciendo que se debe obedecer a la 'autoridad' ciegamente, incluso si el líder estuviera en un error, cosa que es total y completamente absurda, ademas de ser contraria a lo que Dios dice.

En la biblia podemos encontrar muchos casos en los cuales se les pidió a hombres de Dios que hicieran algo contrario a lo que Él establece y ellos se negaron rotundamente, decidiendo obedecer primero la ley de Dios, incluso si esto les costase la vida. Tal es el caso de Daniel, Ananías, Misael, Azarías, Pablo, Pedro y Juan, solo por mencionar algunos.

El caso de Pedro y Juan es bastante interesante para analizar. Después de que Dios realiza un milagro por medio de ellos sanando a un hombre que era cojo de nacimiento a quien ponían en la entrada del templo para pedir limosnas, entrando al lugar empezaron a glorificar a Dios, compartiendo con denuedo el evangelio de Jesucristo, pero al ver esto los sacerdotes del templo se molestan, al grado que los apresan e interrogan pero no les es posible hacer nada en su contra, ya que habían realizado un milagro el cual no se podía negar que provenía de Dios, por lo que deciden dejarlos en libertad, pero no sin antes amenazarles e intimidarles a que no compartieran en el nombre de Jesús, a lo que inmediatamente responden:

Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. Hch 4:19-20

Creo que este pasaje es bastante claro, pero logro distinguir algo que es muy interesante referente a la actitud de los sacerdotes judíos de este templo y la actitud que toman Pedro y Juan.

Los sacerdotes al enfrentarse a algo que se les oponía, primeramente intentaron detenerlo, después al darse cuenta que no encontraron elementos reales con los cuales condenarlos sino todo lo contrario, empiezan a utilizar la intimidación y las amenazas.

Por otro lado la actitud de Pablo y Juan ante la situación y las amenazas que recibieron es obedecer a Dios primeramente, oponiéndose abiertamente a la autoridad de los sacerdotes.

Al ver estas actitudes me dejan algo de enseñanza:

Aquellos líderes que saben que están realizando algo indebido siempre actuaran tratando de detener a las personas y esclavizarlas, mientras que Dios ha venido a traer libertad y los que se sujetan a él saben que sin importar las consecuencias, la ley suprema a la que hay que obedecer es su palabra, la cual permanece para siempre.

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